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Con la finalidad de una interpretación operística estéticamente unitaria, Stefano Poda reune las funciones de Director de Escena, Escenógrafo, Figurinista, Diseñador de Luces y Coreografo. Ha recorrido y recorre, con su característico sello estético, las ciudades de todo el mundo. Sus puestas en escena (más de 45 producciones), por un peculiar estilo, han despertado no sólo singular interés del público teatral y televisivo, sino que han obtenido también una excelente acogida de crítica, que le han valido titulares como “Stefano Poda: el mágico prodigioso” en La Vanguardia de Barcelona. El País, en España, ha comentado: “Sus puestas en escena son tremendamente cargadas en lo conceptual, con segundas e intricadas terceras lecturas, pero funcionan también en la primera, en la inmediatez de la sensualidad escénica. Detrás hay una mente teórica de alto voltaje, pero también hay una genuina mente de teatro que sabe convertir en imágenes cautivadoras las ideas, una mente que sabe pensar en términos de escenario, que sabe iluminar exquisitamente, que crea un vestuario fantástico, que maneja un complejo movimiento de masas y personajes y que, al final, crea una producción sólidamente fundada en lo dramaturgico y abarrocada y difícil en la creación.” (El País, Año XXII.N°7.297). Jaume Radigales, en varios ensayos publicados (“Stefano Poda, el Esteta Sabio” del 1996; “Stefano Poda o la genial búsqueda del mito” del 1997; “Samson y el bautismo laico de Stefano Poda”del 1999; “Stefano Poda o el Fausto de la modernidad”del 2001) tilda su estilo de “Decadentismo Trágico”. Nacido en Trento en Italia, inicia su carrera en 1987 en Rio de Janeiro y, hasta 1993, es asistente de Beni Montresor en los grandes teatros de todo el mundo: Arena de Verona, Scala, Opera de Roma, Colon, Metropolitan, Dallas, Bordeaux, Copenhagen etc. A partir de 1994 trabaja independientemente en diversos teatros de Uruguay, Brasil, Argentina, Costa Rica, Guatemala, Salvador, Dinamarca, España (Palma de Mallorca, Menorca, Barcelona, Santander, Jerez de La Frontera, Oviedo, Sabadell, Reus), Portugal (Teatro São Carlos de Lisboa), Italia (Teatro alla Scala y Filarmonico de Verona). Sus puestas en escena han sido grabadas y emitidas con gran éxito de audiencia por: Televisión Española (TVE-2, TVE-Internacional y Canal Digital), RTP Radiotelevisão Portuguesa, Canal 4, 5 y 12 del Uruguay, Canal 13 de Costa Rica, Rede Globo en Brasil, Canal 33 en Catalunya. Ha firmado la Dirección Escenica, la Escenografia, el Diseño de Vestuario y Luces, la Coreografia de más de 45 espectáculos, entre los cuales: DON GIOVANNI (en 95, con diez reposiciones en diferentes teatros de Europa y Sudamérica, transmitida tres veces por Televisión Española); ZAUBERFLÖTE (en 96, repuesta siete veces entre Europa y Sudamérica, televisada por TVE en España, por Rede Globo en Brasil y por Canal 4 en Montevideo); COSÍ FAN TUTTE; TRAVIATA; NABUCCO (que abrió la Temporada 95 del São Carlos de Lisboa y retransmitida por RTP); FALSTAFF (en 98, grabada por TVE y emitida por Canal Digital); AIDA (dos diferentes producciones nuevas en 1998 e en 2001); MACBETH (en 2001, dos producciones, una al aire libre); LA FORZA DEL DESTINO (2003); TROVATORE (2004); ANNA BOLENA (en 97, con reposiciones en Oviedo y Montevideo, emitida por Canal 33 en Barcelona y por Canal 5 en Montevideo); MARIA STUARDA (’99); LUCIA DE LAMMERMOOR; BUTTERFLY (dos diferentes producciones nuevas, en 1998 y en 2002); SAMSON ET DALILA (en 99, con Dolora Zajick); ORFEO ED EURIDICE (en el 2000, televisado por Canal A en Argentina); MEFISTOFELE (2001); FAUST (2003); SERVA PADRONA; LA MEDIUM de Menotti. Además ha creado una puesta en escena para: REQUIEM de Mozart (1999); STABAT MATER de Pergolesi (2001); REQUIEM de Fauré (2004). En diciembre de 1999, en el Teatro Solís de Montevideo, desmantelado durante su reconstrucción, crea EL CREPÚSCULO DE UN SIGLO sobre el RÉQUIEM de W.A.Mozart, un espectáculo de metáforas teatrales que involucra a más de 300 artistas. En mayo de 2001, inaugura, en Montevideo, después de treinta años de recontrucción, el Nuevo Teatro del SODRE, con una nueva gran producción de AIDA. Es autor de LA ISLA DE LOS CIPRESES, obra teatral para cantantes, actores, ballet, coro y orquesta, estrenada en 2002, en ocasión del 105 aniversario del Teatro Nacional de Costa Rica, emitida por Canal 13. El Consell Insular de Mallorca ha dedicado dos exposiciones a sus diseños de escenografía y vestuario en los anos 1995 y 1996. Otra exposición se ha realizado en 1998 en el Teatro Nacional de Costa Rica y en Brasil. Bajo su dirección, Dolora Zajick ha estrenado el rol de Dalila en 1999 y Giorgio Zancanaro el rol de Nabucco en Lisboa en 1995. Siempre bajo su dirección han debutado: Carlos Alvarez como Germont en ‘94 y como Don Giovanni en ‘95; Ainhoa Arteta como Donna Elvira; Josep Bros como Tamino; Ana Maria Sanchez como Donna Anna y como Bolena en Oviedo; ademàs de Elisabete Matos, Milagros Poblador, Maria José Moreno, Miguel Angel Zapater, Erwin Schrott entre otros. EL “DECADENTISMO TRÁGICO” DE STEFANO PODA SEGÚN JAUME RADIGALES Director de escena, escenógrafo, figurinista, iluminador, Stefano Poda es una de las mentes más lúcidas de la puesta en escena de ópera de los últimos diez años. En España, Sud y Centro América las producciones de Stefano Poda son seguros y consolidados sucesos. Entre 45 estectáculos, Don Giovanni, La Flauta Mágica, Così fan tutte, Nabucco, Falstaff, Samson et Dalila, Mefistofele, Orfeo, Faust, Macbeth, La Forza del Destino, Trovatore, Anna Bolena, Maria Stuarda, Butterfly, son ciertamente los que más han llamado la atención de la crítica y del público teatral y televisivo. El verdadero artista se revela cuando es capaz de demostrar que, aun teniendo un estilo proprio, se erige en un buscador constante o, lo que es lo mismo, en un eterno luchador. Se mide en función de su evolución y se consagra cuando sus obras son el resultado de una búsqueda cotidiana. Y Poda, hombre honesto y preocupado por el mundo en el que vive, a pesar de su anclamento en un romanticismo que, desengañémonos, no hemos acabado de superar, lo ha hecho sirviéndose de la música, el único medio posible de expresión dramática, precisamente por su falta de expresión per se. Persiguiendo un estilo propio, que hace tiempo me atreví a titular de “decadentismo trágico”, Poda ha evolucionado hacia una línea mucho más austera, sin barroquismos innecesarios, y con una evidente evolución cromática que, partiendo de la inicial oscuridad de sus montajes, parece haber tomado partido por la omnipresencia del blanco. El estilo sigue siendo ecléctico, abigarrado, mágico. Es la "plástica de la imaginación" que maneja Poda. Pero es en la forma donde se lee la búsqueda vocacional: hay un mosaico que viaja a rebours del Art Deco al Clasicismo italiano y un trabajo delicado en la iluminación., que busca matices Rembrandt, veladuras y transparencias flamencas. La labor de Poda pone de manifiesto la inteligencia, el rigor y la coherencia estilística al servicio de la ópera. Un signo que es fruto de una larga búsqueda y de un trabajo intelectual serio que se nutre de amplios horizontes literarios, musicales, filosóficos y figurativos. La éstetica de Stefano Poda se entiende a partir de sus orígenes: Trento. La ciudad del Concilio ha marcado la trayectoría de un visionario que sucumbió a los encantos del teatro a partir de la visualización de la liturgia. El mito y la iconografia eclesiástica están obsesivamente presentes con su engranaje estructural. Poda siente la ópera como hecho simbólico y como hecho abstacto, como Gesamtkunstwerk. Esta sacralización permite la creación de metáforas escénicas que son reflejos de un pasado indeterminado, jugando con la imagen onírica y con el recuerdo libre, de una forma proustiana. Lo que Poda hace es reflexionar en voz alta, encima del escenario, acerca de las pasiones del hombre-artista, del genio occidental, a partir de la admiración y el respeto por los grandes autores, sin necesidad de hacer iconoclastas y gratuitas concesiones a algo tan manido como las burdas “adaptaciones” que suenan a “déjà vu”. Esto es, principalmente, lo que siempre he valorado de Poda: su búsqueda, incansable, de todo lo que conmueve y que tienta a detener el tiempo, a riesgo (si conviene) de bajar a los abismos de la amoralidad fáustica. Porque de eso se trata en el mundo del arte, que tiene en su función social su razón de ser. En las antípodas de Poda, el crudo salvajismo de Calixto Bieto (y el discutido Ballo in Maschera del Liceu ha sido la prueba) también ha recorrido en la búsqueda de lo esencial, por el lado de la escatologia y de la crueldad artaudiana. Jugando a las reglas de tres, se puede decir que Poda es a Visconti como Bieto es a Pasolini. Desde la modernidad y nunca desde la vacía postmodernidad, demasiado acostumbrada a la inmediatez de lo efímero, en este sentido, Stefano Poda, el Faust de la modernidad, se erige, en cada uno de sus trabajos, en el sincero discípulo de la luz del conocimiento al que todos deberíamos de aspirar. (de: “STEFANO PODA O EL FAUSTO DE LA MODERNIDAD”, Avui, Barcelona, 20 de marzo de 2001) Entre su próximos compromisos podemos destacar DON GIOVANNI en Teatro Nacional de Guatemala, en diciembre de 2006, El SUENO DE UNA NOCHE DE VERANO, Josè Ignacio/Punta del Este, en febrero de 2007 y LAS BODAS DE FIGARO, en Teatro Principal Menorca, en junio de 2007. |