“Carmina Burana, de Carl Orff, con su aparatosa totalidad, interpretada por la Sociedad Coral de Bilbao y Oviedo Filarmonía, bajo la expertísima dirección del italiano Marco de Prosperis, y la participación solista de la soprano Olatz Saitúa, el contratenor Carlos Mena y el barítono Toni Marsol, cerró el ya prestigioso Otoño Musical soriano; una muy lograda versión de la siempre atractiva página orffiana, que puso un auténtico broche de oro, cuando a la entrega y capacidad de las estupendas voces vascas volvimos a aplaudir a los profesores ovetenses, con la devocionada entrega de una soprano de estilística soberana, la caracterizada emisión del contratenor y un soberbio barítono, por voz y arte, perfectamente admiradas.”
“La Oviedo Filarmonía rindió a muy buen nivel. A ello no fue ajeno el magnífico trabajo que desde el foso realizó Friedrich Haider, en su primer acercamiento al género, aportando una entidad musical muy sólida, además de cohesión al conjunto de la velada.”
“La Oviedo Filarmonía culminó con gran éxito su primera gira internacional, durante la que ofreció tres conciertos en el Tokio Bunka Kaikan de la capital japonesa. La formación, dirigida por su titular, Friedrich Haider, ofreció el viernes su segundo concierto lírico con la soprano Edita Gruberova y el barítono Ivan Paley. Para cerrar la gira, la Oviedo Filarmonía preparó ayer un programa dedicado íntegramente a la música española con la obra de Manuel de Falla y Pablo Sarasate, el mismo del centenario de la Sociedad Filarmónica de Oviedo.
La velada se inició con el interludio de "La vida breve", de Falla, y continuó con una sugerente versión de las "Siete canciones populares españolas", del mismo autor, en la versión para voz y orquesta de Ernesto Halffter. El solista fue el barítono Iván Paley, que las interpetó con refinamiento expresivo y ciertos toques liederísticos.
A continuación se vivió un momento de locura con la interpretación de varias obras para violín y orquesta de Sarasate, con el joven violinista Iván Pchekin como solista. El jovencísimo músico, de 19 años, muy vinculado a la Oviedo Filarmonía desde su debut hace dos años, se lució a fondo con obras como el "Capricho Vasco", la "Habanera op.21", "Zignerweisen" y la fantasía de "Carmen", obras de Sarasate que el músico aprovechó a fondo con ganas y energía vibrante. Cuatro veces salió a saludar a escena para corresponder a las inensas ovaciones.
En la segunda parte del concierto la música de Falla volvió a tomar el relevo y Haider y la formación se emplearon a fondo en un acercamiento carnoso y muy bien resuelto de "El amor Brujo", en la versión de 1925. El resultado fue acorde con el trabajo realizado y una acogida calurosa puso punto final a la primera gira internacional de la orquesta ovetense, tras más de diez minutosde aplausos.
En una primera valoración de la gira la nota má destacada de los implicados era la sensación de haber realizado un buen trabajo. Haider opina que “aunque tiempo habrá de realizar un análisis más pausado, se han cumplido los obejtivos que nos marcamos cuando planificamos el viaje y el reto era muy ambicioso. Estyo muy contento del rendimiento de la orquesta”.
La gerente de la formación, María Riera, destacó “la importancia de lo que para nosotros era nuestra primera gira internacional tanto desde el punto de vista artístico como desde el profesional. La orquesta ha obtenido un éxito rotundo en una sala de primer nivel y esto es un estímulo para seguir mejorando”. La buena acogida no pilló por sorpresa a la soprano Edita Gruberova, que asistió como espectadora a concierto de cierre de gira: “Ya dije que esta orquesta tiene suficiente calidad para estar en los circuitos más exigentes”.
No extraña que para el concertino de la gira, Andrei Mijlin, “los tres conciertos” hayan sido lo mejor “por el disfrute profesional que han supuesto” o que para el viola Iñigo Arrastua resultase fantástica la oportunidad de “poder tocar en Japón con Edita Gruberova en unos conciertos que para nosotros ya se han convertido en muy importantes”. Estas apreciaciones positivas también fueron compartidas por los organizadores de los conciertos en Japón, estableciéndose vínculos y esbozándose proyectos para el futuro.”
“La ópera llegó ayer con éxito al XIV Festival de Zarzuela mediante el estreno de “Marina” de Arrieta. Una de las escasas óperas españolas que se han mantenido estables en el repertorio de los teatros.
Al éxito de la representación también contribuyó la magnífica prestación de la Oviedo Filarmonía.”
“Una velada de calidad no se consigue sólo con la aportación única de un intérprete, por muy sólida que ésta sea. Se precisa de más mimbres, de bases sólidas. Por ejemplo, del soporte espléndido que aportó la Oviedo Filarmonía, entregada en su papel, acompañando con enjundia en los pasajes vocales claves y luciéndose en las oberturas. Ahí la labor de su titular, Friedrich Haider, ha sido básica tanto en la consolidación de la orquesta como en la consecución de retos ambiciosos, como el de este recital, en el que la agrupación puede realizar un papel extraordinario en su próxima gira a Japón. Además, la búsqueda de otros repertorios, como los pasajes incluidos de Wolf-Ferrari, son perfecta muestra de una búsqueda que está dando sus frutos. Resultados que, por ejemplo, se dejaron ver en las hermosas texturas melódicas conseguidas en la obertura de “Norma”, de Bellini, o en la de “Lucia di Lammermoor”, de Donizetti.”
“Respecto a la orquesta, Friedrich Haider dirigió con micha plasticidad y entresacó un gan relieve sonoro a la Oviedo Filarmonía. Se nota que conoce muy bien las oberturas de Wolf Ferrari.”
“El planteamiento de Friedrich Haider fue magistral. Optó por un acercamiento lírico a la partitura, lo cual facilitó la labor del reparto, consiguiendo, además, un equilibrio foso-escena perfecto. La experiencia operística de Haider es vastísima y eso se percibe en el trabajo realizado al frente de la Oviedo Filarmonía, concentrada y consciente de estar ante uno de sus mayores retos líricos. Esta certifumbre empujó el discurso musical, el trabajo fue execelente desde la obertura, que, apartándose de la versión de Dresde por la que se siguió toda la velada, recurrió a una solución de compromiso usual en la mayoría de los teatros reutilizando materiales de la de París.
El pulso wagneriano tuvo su culmen en un segundo acto ejemplar, tenso, dramático y oscilante en los crescendos y diminuendos que articulan la partitura y en la consecución, además, de una brillantez instrumental con la que Haider potenció lo mejor de la Oviedo Filarmonía.”
“La Oviedo Firlarmonía funcionó de manera impecable dirigida por Karel Mark Chichon que ya marcó territorio el pasado dicembre con un “Mesiás”. Chichon se maneja en el barroco y el clasicismo con autoridad y las ideas muy claras. Se empleó a fondo en la consecución de efectos dramáticos en un juego con las distintas texturas orquestales que dio magníficos resultados en la “Sinfonía nº36 en Do mayor, Linz” con una orquesta dúctil y entregada.”