“La cantante tuvo cómplice preciso en la espectacular actuación de la Orquesta Sinfónica Ciudad de Oviedo, dirigida por su titular, Friedrich Haider, que ya había trabajado con Arteta en Munich.
Haider y la formación oventese acompañaron con mimo a la soprano, la arroparon en cada intervención y ,además, brillaron de forma especial en las oberturas e interludios orquestales. Refinamiento en el intermezzo de ‘Manon Lescaut’, de Puccini, en el de ‘Cavalleria Rusticana’, de Mascagni, y vigor en una sensacional versión de la sinfonía de ‘Roberto Devereux’, de Donizetti, y en el siempre endiablado ballet de ‘Macbeth’, de Verdi.”