Tras el cierre del evento se ofreció un breve concierto a cargo del García Abril Quartett, integrado por Gabriel Estarellas Pascual (violín), Melinda Suat-Lee Stocker (violín), Lea Gabriela Heinzer (viola) e Ilija Andrianov (violonchelo) que ofrecieron una brillante interpretación, en
A mí se me saltaba el corazón oyendo la música suya que se estrenó en ese acto, su resplandeciente Cuarteto para el nuevo Milenio, interpretado por el impecable “García Abril Quartett”.
La primera parte sirvió de carta de presentación a la juventud, en todos los sentidos, del García Abril Quartett. Una formación suiza que nos agasajó con portentosa técnica, sonoridad exquisita y equilibrada junto a un tratamiento sonoro de indudable calidad representado todo ello en el Cuarteto nº 1 en sol menor op. 10 de C. Debussy. Una hazaña merecedora de los premios que están cosechando y que quedó más que patente en el segundo y tercer tiempo.
La segunda actuación del “Cuarteto García Abril” en el Festival de verano de Oviedo fue la confirmación, en una iglesia de San Tirso llena, de la presencia de cuatro jóvenes músicos excepcionales.....
Cuatro jóvenes intérpretes, menores de 30 años sorprendieron ayer al público ovetense, con un gran concierto en el . El “Cuarteto García Abril” pretende consolidarse en el competitivo mundo del circuito de conciertos internacionales. Calidad para ello no les falta. .....sobre el escenario estaba un cuarteto de reciente creación, lleva un año de actividad, que asombró tanto por la enorme calidad de cada uno de sus miembros como por el sólido trabajo de conjunto, exhibido en versiones sólidas de las obras interpretadas, con afinación precisa.....
El “Cuarteto García Abril” deslumbró ya desde una obra tan interesante como es la “Oración del torero” de Turina. A continuación, el “Cuarteto de cuerda nº7 “ de Shostakovich, fue la confirmación de la perfección técnica de un cuarteto que se crece ante una obra de dificultad con un “Lento” ejemplar y un “Allegro” denso, sugestivo, fantástico desde el concepto en el que fue abordado. La segunda parte estuvo ocupada por una obra hermosa, de melodismo desbordante, el “Cuarteto de cuerda en fa mayor, Op. 96, Americano”, de Dvorak. Es esta partitura un prodigio, por su estructura y por la arquitectura fastuosa con la que Dvorak luce su dominio del género. Los músicos disfrutaron una obra en la que talento y fantasía son claves para trasmitirla con intensidad. Y el público respondió con idéntica pasión.