“Ismael Jordi, que cantó finamente y con maravilloso recogimiento lírico el aria Kudá Kudá de Lenski.
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Javier del Olivo, Mundo Clásico
“Este tenor jerezano tiene unas cualidades que le permiten triunfar en un papel como el de Lensky. En la citada 'Kudá, kudá', optó por presentarnos un poeta triste y doliente, y su canto fue un ejemplo de perfecta dicción, bello legato y trabajada técnica”
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Teresa Albero, Opera Actual
“El tenor Ismael Jordi recibió una larga, merecida y ensordecedora ovación. Su calidad vocal y su dominio técnico le permitieron protagonizar una espléndida actuación. Pulcritud, delicadeza y lirismo resumen la intervención del intérprete jerezano.”
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EMECÉ, Diario Vasco
“Impactante el tenor jerezano Ismael Jordi que ofreció un Lensky preciosista y bello de timbre.”
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Nino Denticci, El Correo
“El más aplaudido de la noche fue el tenor Ismael Jordi, que nos deparó un aria rayana en la perfección”
(…)A su lado, Ismael Jordi, de dicción exquisita y con un uso ejemplar de la media voz (buscando en todo instante la emoción), que supo mover con naturalidad. En lo virtuoso exhibió poderosos agudos y trabajó muy bien el plano puramente actoral.
(…) junto al tenor jerezano que sabía cantarle con elegancia, con un fraseo limpio e impoluto, una dicción perfecta y llena de fuerza. Su centro es cada vez más ancho y pleno y sus graves naturales y nada forzados (…)
“Tiene el personaje muy bien asimilado e interiorizado en lo psicológico y lo dramático y aún más perfilado en lo musical. Con voz firme, totalmente homogénea y con una inmejorable línea de canto que le hace subir y crecer la voz sin empujar, cinceló hasta el mínimo detalle las frases, acentuando con gusto, regulando de forma magistral y haciendo uso de la media voz y de la voz mixta.”
"Ismael Jordi, quien ya había logrado el éxito anteriormente en el Maestranza con las óperas "L'elisir d'amore" y "Don Pasquale", exhibió su hermosa voz de tenor lírico y delineó un Alfredo Germont de estilo belcantista que el público premió con entusiastas aplausos y bravos."
“Ismael Jordi hubo de lidiar con ese panoli que es Don Octavio (…) ante tan ingrato y antipático rol- el tenor jerezano evidenció sus no escasas virtudes en cuanto al fraseo, la dicción y la musicalidad (…)”
“Jordi canta seguro, con una voz lírico- ligera. Una voz que ensambla perfectamente el carácter de Alfredo, el amante. Es un placer escuchar y ver al español. ¿Qué más se puede desear de un tenor?”
“Ismael Jordi como Alfredo es una revelación. Tiene un timbre espléndido, preserva la voz en las notas más altas- que obtiene prácticamente sin esfuerzo- y también está convincente como actor”
"Ismael Jordi ha sido considerado el mejor 'Cantante de zarzuela' de este año, por su Príncipe Pío en 'La Generala' de Vives, una producción del Teatro de la Zarzuela, representada en el Teatro de la Zarzuela de Madrid en febrero de 2008; y por su Fernando en 'Doña Francisquita' de Vives, una coproducción del Teatro Villamarta de Jerez con la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, representada en el Teatro Villamarta de Jerez de la Frontera en mayo de 2008"
"El cantante jerezano ha interpretado con rotundo éxito el papel de Alfredo en La Traviata, junto a la soprano Marina Poplavskaya en la conocida producción de Willy Decker del Festival de Salzburgo.
La crítica especializada ha elogiando la intervención de Ismael en términos como: "Jordi canta perfectamente, con una voz luminosa y plena de lirismo"; "El tenor español Ismael Jordi en Alfredo es una revelación. Su timbre es excelente, su voz hermosa y clara", que vienen a confirmar el buen momento por el que pasa su carrera (...)"
“La gran sorpresa de la noche fue Ismael Jordi, al que el público le dedicó los aplausos más intensos, que exhibió una voz limpia y cálida en una interpretación de Pylade, en la que no faltó la necesaria sensibilidad en los momentos más dramáticos de su cautiverio”
“Ismael Jordi cantó un Pylade de impecable adecuación técnica y estilística. Posee una clara voz de tenor lírico y una línea de canto bastante depurada. En sus dos arias demostró una notable musicalidad.”
“Pero con lo que la velada se tiñó de colores mágicos fue con la interpretación de Ismael Jordi. No es interpretación en realidad, porque Jordi es Nemorino y así se evidencia en la naturalidad con la que se mueve y gesticula, haciendo totalmente creíble a este zangolotino tímido y crédulo. Vocalmente es su papel más conseguido y en el que va a más cada vez que lo interpreta. La seguridad técnica es pasmosa en su manera de regular y de pasearse de forma exultante por el resbaladizo terreno de las medias voces y la voz mixta, de los pianissimi y de las sfumature. Pero de nada serviría todo ello si no hubiese estado al servicio de una apasionante expresividad, de una inacabable capacidad de convocar las emociones mediante la voz, con profusión de acentos (Amina, credimi, por ejemplo) y de matices intencionales.
Pero donde el tiempo se detuvo y se operó el verdadero milagro de la noche fue con Una furtiva lagrima en la que no se sabía si admirar más la paleta de recursos técnicos o la congoja que transmitía el canto, con una frase final en la que de un sólo fiato Jordi pasó del pianissimo al forte para volver al pianissimo en una messa di voce que nadie creía estar oyendo. Tanto que el delirio del público le llevó al hecho inusual de repetir el aria de forma aún más emocionante. Un momento para la historia del Villamarta.La gran sorpresa de la noche fue Ismael Jordi, al que el público le dedicó los aplausos más intensos, que exhibió una voz limpia y cálida en una interpretación de Pylade, en la que no faltó la necesaria sensibilidad en los momentos más dramáticos de su cautiverio”
"Ismael Jordi cantó francamente bien, matizando a conciencia cada página, derramando sutilezas en filados y pianos y sin miedo, como le sucedía en ocasiones pasadas, a poner toda la carne en el asador. La voz, si no importante en su volumen, tiene calidad y la maneja con gusto y musicalidad irreprochables. Se halla también en un momento magnífico y debería sumarse a nuestros cantantes más internacionales.
Entre el público asistente se encontraba el maestro García Abril, que recibió un cariñoso aplauso del público y en cuya integral de canciones van a participar los tres artistas de este concierto. Cuatro propinas cerraron una de las jornadas más satisfactorias del festival."
"Dos grandes cantantes españoles como la guipuzcoana Ainhoa Arteta y el jerezano Ismael Jordi pusieron anteanoche un brillantísimo final a un Festival Cueva de Nerja que ya tiene encima su cincuentenario y que una de sus características de este año es que se ha saldado con lleno por función -han sido cinco- con el postrer 'abarrote' de la jornada de clausura. Arteta y Jordi seleccionaron un programa a base de intervenciones individuales y dúos -de estos, tres- procedentes del repertorio de la canción española de concierto, la zarzuela y la ópera. En la primera parte, que cerró el 'Caballero del alto plumero' de 'Luisa Fernanda' la obra maestra de Moreno Torroba, Ismael Jordi tradujo con buen gusto y delicadeza, melodías de Manuel García y Joaquín Turina -sobresaliente esa 'Saeta en forma de salve'- mientras Ainhoa Arteta circuló por los caminos de las majas goyescas cantando con intención y picardía, al igual que significó el dramatismo de los textos de García Lorca musicados por Miguel Ortega, quien también irrumpe con fuerza -es sobre todo un director- en el mundo de la composición.
Pero soprano y tenor -Arteta y Jordi- son dos voces del teatro lírico, ópera y zarzuela, y con páginas procedentes de estos géneros dictaron una inolvidable segunda parte ante un auditorio entusiasmado 'in crescendo'. Rompió fuego Ismael Jordi con 'Lucía de Lammermoor' de Donizetti al que siguió un 'Vals' de Musetta de 'La boheme', muy resuelta apuntando a que se realizaba en concierto, por Ainhoa Arteta, para continuar soprano y tenor con un delicioso dúo completado por la graciosa semiescenificación de 'L'Elisir d'Amore' también de Donizetti. El 'Adiós, Granada' de 'Emigrantes' de Barrera y Calleja recreado en sus dejes andaluces y la desenvoltura y ligereza de las 'Carceleras' de 'Las hijas de Zebedeo' de Chapí, tenor y soprano respectivamente, antecedieron a la pieza final de las anunciadas, el famoso dúo 'Me llamaba, Rafaeliyo' (por qué ofrecerlo largamente 'cortado', que lo minimiza) de la ópera 'El gato montés' de Penella.
En el capítulo de bises 'No puede ser' de 'La taberna del puerto' de Sorozábal (Ismael Jordi), 'Summertime' de 'Porgy and Bess' de Gershwin (Ainhoa Arteta) y los cuarenta últimos compases del anterior dúo 'El gato montés' por ambos cantantes. Así se cerraba este veterano, histórico y acreditado festival en su anualidad de 2008."
“En el recital del viernes confluyeron dos apasionantes momentos de madurez: la de un público y la de un cantante., Jordi ha desarrollado un perfil interpretativo que, desde la intimidad, la sensibilidad y la identificación de los sentimientos, consigue provocar silencios realmente impresionantes entre el público.(…). Y ese silencio, se consiguió porque Ismael emociona desde la primera nota, desde el primer ataque, desde el primer filado, desde el primer pianissimo. El control técnico de la voz en estos momentos es casi completo (…) la franja aguda ha ganado en anchura y en riqueza de armónicos.
Pero la verdadera seña de identidad del estilo de canto de Jordi, es la morbidez del fraseo, la enorme riqueza de matices con los que cincela la interpretación de cada pieza.. Con todo, hoy es difícil encontrar un tenor capaz de sacarle tanto partido y de descubrir nuevos recovecos expresivos en piezas como Tombe degli avi miei o Por el humo se sabe dónde está el fuego. Esa capacidad expresiva, fundamentada en un riquísima paleta de dinámicas, le permite sacar oro de piezas ligeras(…); o de momento íntimos como la Canción al árbol del olvido, toda una lección de vocalización y de legato.”