“El tenor José Sempere lució sus mejores cualidades belcantistas para deslumbrar a todos con su agudo ligero y fácil. Recreó su segura línea vocal con florituras y licencias muy al gusto de la época, que aportaron novedad y sorpresa a la obra. Lució, claro, como corresponde a un experimentado maestro belcantista como él, su imponente Do de pecho en el esperado final del Benigne, pero antes regaló muchas delicadezas y derroches vocales, como el espectacular y bien sostenido Re sobreagudo que soltó en el Tibi Soli.”
“ … Sempere es, hoy por hoy, el único tenor capaz de hacer vivo el recuerdo de aquel gran artista (Lauri-Volpi). Además de poseer una técnica única que le permite adentrarse en regiones canoras ante las que la mayoría de los tenores salen espantados, Sempere posee un innato sentido de la honestidad artística que le arrastra a dar siempre lo mejor de sí mismo, sin escamotear nada, sin muletillas ni trucos para aliviarse en los pasajes difíciles. No contento con afrontar el famoso Do de pecho final, el alicantino hizo historia en Sevilla ascendiendo hacia esa misma nota en el versículo Miserere e incluso emitiendo un impresionante y brillantísimo Re natural, con lo que pulveriza literalmente el mito de Gayarre y sienta un precedente que tardará mucho ni siquiera en equipararse. “
“ La gran ovación de la noche no se produjo hasta que el tenor José Sempere interpretó la conocida cavatina de los nueve do de pecho, Ah! Mes amis, quel jour de fête, todo un espectáculo vocal en el que el alicantino mostró su facilidad asombrosa para los sobreagudos a plena voz, y un timbre que, en algunos registros, recuerda bastante al del “incomparable” Alfredo Kraus. Cantó la cavatina a lo Rockwell Blake, es decir con once do en lugar de los nueve escritos por Donizetti. El público premió la hazaña con estruendosos bravos. Correctísimo en el dúo con María José Moreno y, de nuevo, exhibición de bel canto en el aria Pour me rapprocher de Marie.”
“José Sempere, el tenor de Crevillente, demostró con una intervención extraordinaria, el gran momento en que se encuentra en la actualidad. Su voz cálida, bellísima, que desborda con generosidad, le está proporcionando triunfos en cuantos países actúa, asumiendo papeles que un escasísimo
“ Destacó también, en otra parte de tesitura dificilísima, el tenor José Sempere, y lo hizo de nuevo en forma especial por el timbre, las facultades y el arrojo”.
“ Lo del levantino José Sempere entra en el terreno de lo heroico. Triunfa en todos los escenarios del mundo y desde el miércoles el aficionado sevillano ya conoce las razones. Parece que solo lo reservan para la corrida de los Miuras y hoy sólo canta papeles con los que pocos se atreven. Su figura se agiganta cuando afronta esa temible tesitura media a la que le somete Bellini en el papel de Arturo, y sobre todo, cuando se lanza, cantando “ a voz”, atacando con seguridad y sin vacilaciones, las líneas sobreañadidas del pentagrama… Tiene la elegancia de la frase o el control de la “mezza voce” de un Kraus o del primer Pavarotti, pero canta con gusto, con musicalidad con recursos sobrados y con corazón y entrega”.
“ … Cuando empezó el A te cara, en cierto modo el espíritu de Kraus resucitó. Un escalofrío. El canto de Sempere posee fuerza, valentía, seguridad, densidad y dominio de la zona aguda”.