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RAMÓN VARGAS
RAMÓN VARGAS - Iberkonzert, representación de artistas y organización de conciertos
Abril de 2008 - La Bohéme - Metropolitan Opera House (New York)
Daniel Fernández, The New Herald

En cuanto al canto la estrella de la noche fue sin duda el mexicano Ramón Vargas, con su exquisita voz de tenor lírico que se luce en los pianos y cuenta con un vasto aliento. Sus dotes histriónicas no son menos encomiables.


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Noviembre de 2007 - "¡Bravo Maestro!" y "así se canta" (Recital en Oviedo)
Cosme Marina, La Nueva España (edición impresa)

En demasiadas ocasiones los cantantes buscan en sus recitales la mera pirotecnia vocal, impresionando al público con obras archiconocidas en las que ofrecer unos cuantos sobreagudos para conseguir el aplauso inmediato. Sin más. No son muchos los intérpretes capaces de planificar un concierto con piano a través de música pensada específicamente para este ámbito, aunque, lógicamente, también se realice alguna incursión operística de las que caldean el ambiente. O sea, que cuando se habla de recitales no siempre se puede pensar en degustar estilos diferentes, repertorios diferenciados. También es justo reconocer que hay intérpretes que además de cantantes son artistas con capacidad de comunicación y que, teniendo el aval de una carrera intachable en los mejores teatros del mundo, se presentan ante el público con cercanía y humildad, tratando de convencer desde un enfoque honesto del canto.

Ramón Vargas es un tenor que pertenece a esa estirpe. Es figura indispensable en los primeros teatros, y en España ha cantado muy poco, apenas en alguna pequeña gira de recitales, entre ellos en los ciclos de inauguración del auditorio de León, como recordó en el diálogo que estableció con el público. Porque lo primero que hizo Vargas fue, precisamente, explicar su recital, contar lo que a continuación iba a cantar. Explicó las obras en ruso y también las italianas. Y en la segunda parte tendió un puente entre las dos orillas del Atlántico, entre España y México, a través de hermosas canciones. Este formato de recital sólo funciona cuando lo afronta un artista refinado y expresivo como Vargas, de instrumento importante y vocalidad rotunda puesta al servicio del programa, no sólo de sí mismo. Así, fue capaz de ir, poco a poco, caldeando a un público que reventó al final, al que tuvo que conceder tres propinas, entre gritos de «¡así se canta!» y «¡bravo, maestro!».

Arrancó con el hilo argumental de Pushkin, a través de una canción de Rachmaninov y del aria de Lensky de «Eugene Oneguin», de Chaikovski, en un inicio de recital pausado y que marcó un tono melancólico que impregnó toda su actuación, muy bien acompañada al piano por Mzia Bachtouridze. De Chaikovski pasó al mundo de la canción de Ottorino Respighi, a través de un turbador tríptico que sirvió de pórtico al Donizetti más íntimo, en arias de cámara y la cavatina «Ah! Rammenta, o bella Irene», en la que dejó ver su rico caudal lírico, al que Vargas añade otra cualidad, la de una entrega capaz a cada obra desde el punto de vista dramático, en la intención y en el tono. Desde este punto de vista la segunda parte del recital fue antológica. Con las «Canciones negras», de Xavier Montsalvatge, emocionó en su melancólica interpretación, que enlazó muy bien con otras tres obras de Salvador Moreno que culminaron en «¿Sabes por qué?» y «La borrachita», de Ignacio Morales Esperon, soberbiamente cantadas. Para cerrar optó por la música del también mexicano Manuel María Ponce, en «A la orilla de un palmar» y, especialmente, en «Estrellita», que tanto cantó Alfredo Kraus, al que, en buena medida, rindió un homenaje dejándola para el final. Vargas, aparte de mostrar al público su voz flexible, brillante y muy bien asentada en todos los registros, exhibió ductilidad estilística y tensión interpretativa opulenta, generosa. Al término llegaron las ovaciones rotundas de los aproximadamente 800 espectadores que acudieron al concierto, y el tenor fue correspondiendo poco a poco con «Te quiero, dijiste», de María Grever -da gusto escuchar la canción popular cantada por un gran tenor sin engolamientos ni artificios-, y luego dos perlas operísticas, «Una furtiva lacrima», de «L'elisir d'amore» de Donizetti, y «Forse la soglia attinse», de «Un ballo in maschera», de Verdi, en dos lecciones serenas de un maestro del canto. Ahora el siguiente paso es intentar por todos los medios una intervención suya en alguno de los títulos de la temporada a lo largo de los próximos años.




Noviembre de 2007 - Concierto Antológico (Recital en Oviedo)
Cosme Marina, La Nueva España (edición digital)

“El tenor mexicano Ramón Vargas, una de las grandes voces de la actualidad, que lleva desde comienzos de la década de los noventa instalado en los mejores circuitos líricos, debutó ayer en el Teatro Campoamor de Oviedo.

Ramón Vargas puso el Campoamor en pie con un recital muy cercano. El cantante fue explicando cada canción al público, lo que generó mucha empatía. Al final el publico le gritó «bravo maestro» y «así se canta».
Para su debut en el Campoamor, Vargas estuvo acompañado al piano por Mzia Bachtouridze, ofreciendo ambos una actuación magnífica que tuvo su fuerte en la gran riqueza estilística que exhibió en un programa variado y que permitió al tenor lucir su vocalidad opulenta.

La actuación tuvo un valor añadido, puesto que Vargas ha actuado en España en muy contados teatros al ser una de las voces más solicitadas del panorama internacional. Arrancó el recital con obras de Gabriel Fauré, para continuar con Ottorino Respighi y Gaetano Donizetti, uno de los autores que en más ocasiones ha interpretado en los principales teatros europeos y norteamericanos. La música hispanoamericana fue la protagonista de la segunda parte del concierto, a través de Fernando Obradors y su hermoso ciclo «Con amores la mi madre», Salvador Moreno, Ignacio Morales Esperon y Manuel Ponce.

Al término del recital, el cantante mexicano ofreció tres propinas: una canción popular mexicana, «Te quiero, dijiste», y dos áreas operísticas, la primera «Una futiva lácrima», de «L'elisir d'amore» de Donizetti, y cerró su actuación con música de Verdi, de la ópera «Un baile de máscaras».”




Abril de 2007 - Uno de los mejores espectáculos musicales del año (Recital en Telde)
Javier Moreno, Diario de Canarias

“Así se comportó Ramón Vargas; cantando, recitando poesía y explicando el valor que tiene la música para la sociedad. Sobresaliente.
Vargas es un artista inconmensurable. Aprecia las difrencias que existen en la concepción de una canción napolitana y una canción mexicana, como las emocionantes de Manuel Ponce o Tata Nacho.
‘Las canciones mexicanas hablan del sufrimiento del pueblo’, cuenta Vargas. ¡Y cómo lo canta! Como si lo viviera en sus propias carnes. Como si fuera él mismo el que siente la ausencia del amor de Estrellita, o como si fuera él el que trata de dormir a su hijo Rafael. Y qué forma de interpretar a nuestro Fernando Obradors.
El de Vargas fue uno de los mejores espectáculos musicales del año.”




Abril de 2007 - Precioso Concierto (Recital en Telde, Las Palmas de Gran Canaria)
José Sampedro Pérez, La Provincia,

“El recital del tenor mexicano Ramón Vargas llenó la preciosa Basílica de San Juan”. El cantante, actualmente uno de los principales en el mundo de la ópera, nos ofreció un variado programa de canciones latinas derrochando simpatía explicando alguna de las obra. Nos dio una magnífica lección de canto cin una línea, un fraseo y un enorme fiato que encandilaron al público.
La difícil entonación de ‘Una Lacrima’ estuvo muy bien resuelta el tenor se sintió a gusto en estas virtuosísticas piezas.
Toda la segunda parte, en español, fue una auténtica delicia demostrando el carácter sinuoso del concierto. La entrega del tenor fue tan grande que ya en la última, la famosa ‘Estrellita’ de Ponce , demostró cierto cansancio que no fue óbice para que la terminara en un gran pianissimo sobre las dos últimas sílabas. Las dos habaneras de Morales Esperón y ‘A la orilla de un palmar’ resultaron inmejorables.
Con un aria de ‘Un Ballo in Maschera’, de Verdi, y ‘Una furtiva lagrima’, de Donizetti, ambas arrancadas materialmente por el público, terminó este precioso concierto.”




25 de octubre de 2006 - Ramón Vargas: Canto luminoso (Recital en Saltillo - México)
Por Humberto Vázquez Galindo y Sylvia Estrada, Vanguardia (México)

Ramón Vargas ofreció una apasionada interpretación de la obra de Mozart, la cual cobró vida y se hizo presente a través de un voz aterciopelada que hizo vibrar anoche a un público que con sus aplausos regresó al tenor en dos ocasiones al escenario.
Ramón Vargas entregó una interpretación en donde se hizo evidente un enigmático timbre que se destacó por su flexibilidad y potencia, el cual iba de la suavidad y el susurro hasta la explosión en los momentos dramáticos de cada una de las piezas


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4 de marzo de 2006 - Romeo et Juliette, Gounod, Metropolitan Opera House, Nueva York
Placido Carrerotti, forumopera.com

Ramon Vargas, Natalie Dessay, Stéphane Degout, Frederick Burchinal, Jane Bunnell, Kristinn Sigmundsson, Katharine Goeldner
Coro y orquesta del Metropolitan Ópera de Nueva York
Director: Bertrand de Billy
Dirección Escénica: Guy Joosten

“Después de sus Cuentos de Hoffmann de la temporada pasada, Ramón Vargas confirma su idoneidad para la ópera francesa: maestría en los matices medios, estilo impecable, legato, variados colores…Su Romeo fue cantado en un francés irrerochable (aunque el cantante no habla la lengua) aliado de un timbre de una riqueza muy latina (…) el artista sabe representar a un enamorado particularmente creíble y atractivo.”




29 de mayo de 2005 - Ramón Vargas, la grandeza de un tenor
Ramón Vargas es un tenor que, además de cantar con la elegancia e inteligencia de los elegidos, sabe aunar seguridad, buen gusto y una comunicatividad arrolladora…

Su extensión, coloratura, canto natural, legato, su arma más dilecta y su concepción del drama, fueron determinantes a la hora de sembrar de notas bellinianas y donizettianas un auditorio no demasiado versado pero con la suficiente capacidad de recepción como para darse cuenta de que en el escenario estaba un tenor con mayúsculas. Verdi fue como la piedra de toque del recital y Vargas, sabedor de sus tremendas facultades, no escatimó recurso ni matiz para hacer de cada canción una pequeña obra maestra. Ya en la segunda parte, con la voz en impecables condiciones de impostación y proyección, corrió con facilidad y soltura en ese hermoso Nocturno de las rosas de Ponce o en la siempre difícil pero deliciosa Estrellita que tantas veces Vargas oyó a su maestro Alfredo Kraus y que él cantó, al menos, tan bien como su mentor. Con fraseo cincelado, vocalidad a flor de labio y una gama de colores rica y sugerente, Vargas dio una auténtica lección del mejor canto con ese Monsalvatge del que no se supo qué admirar más si su capacidad de expresar sentimientos o de otorgar matices increíbles a sus canciones negras, verdaderas gemas de un canto echo para emocionar. Las dos propinas fueron sendos regalos que despertaron pasiones y fervores…

Miguel Ángel Nepomuceno, Diario de León, 29 mayo 2005




15 de febrero de 2004 - Ovacionan de pie a Ramón Vargas
Maria Eugenia Sevilla, Mural, Ciudad de México

Las manos ardían luego de un minuto de aplausos y bravos que la sala llena del Palacio de Bellas Artes propinó a Ramón Vargas por una inolvidable interpretación de "Una furtiva lágrima".
El aria más conocida de la ópera "El Elíxir de Amor", de Gaetano Donizetti, fue repetida por el tenor mexicano de principio a fin para recibir 30 segundos más de aplausos desbordados.
La primera interpretación del aria, la que más sorprendió a la audiencia, brilló por su exquisito lirismo, acentuada por el fraseo afilado que distingue la voz de quien es considerado entre los mejores tenores del mundo, mientras que la interpretación del encore tuvo un tinte más dramático.
Así arrancó este domingo la primera temporada de la Compañía Nacional de Ópera del INBA, con el regreso al escenario operístico mexicano de Ramón Vargas tras seis años de no haber sido invitado a participar en un montaje en el Palacio de Bellas Artes.
La soprano mexicana Olivia Gorra, quien interpretó el papel de Adina, aunque menos ovacionada que su compañero, recibió un caluroso aplauso en la intervención que siguió al encore del tenor.
La ovación de pie para Vargas se dio al final de la función, en la que también fueron fuertemente apreciados por los aplausos del público las actuaciones de Gorra, del bajo mexicano Rosendo Flores, quien interpretó a un simpático Doctor Dulcamara; un no menos agraciado Belcore, en la voz de Óscar Sámano, y la interpretación de Giannetta, por Verónica Murúa, así como la batuta maestra del italiano Gido Maria Gida.
"Ha sido una función como se han visto pocas en este escenario", consideró uno de los espectadores con quien estuvieron de acuerdo otros 10 consultados por GRUPO REFORMA.




4 de marzo de 2003. - Puccini: La Bohème- Metropolitan Opera House,New York
Ramón Vargas, Vassily Gerello, Richard Bernstein, Earle Patriarco, Elena Kelessidi, Ainhoa Arteta, Paul Plishka, Meredith Derr, Joseph Pariso, Robert Maher.
Producción Escénica: Franco Zeffirelli - Dirección Musical: Marcello Viotti - Dirección Coral: Raymond Hughes.

Con la bellísima ambientación del registra italiano Franco Zeffirelli como marco y un elenco por demás equilibrado la producción de La Bohéme del Metropolitan Opera fue altamente meritoria y una de las mejores presentaciones de la actual temporada.

Después de escuchar a Ramón Vargas en verdadero estado de gracia como Rodolfo ya no quedaron dudas de que en el futuro este será de sus caballitos de batalla, ya que no le falta ni temperamento, ni carisma, ni material vocal para que ello. En esta nueva interpretación del personaje pucciniano el tenor mexicano logro una madurez interpretativa y una naturalidad que lo colocaron en la cumbre del refinamiento estetico. Su absoluta pasión, sus exquisitos modales y su cuidadísimo fraseo no hicieron mas que confirmar su consagración como una de las mas importantes baluartes de la lírica actual.

Otrora excelente Mimi, ahora la soprano vasca Ainhoa Arteta se lanzo a componer el personaje de Musetta con excelentes resultados.

En el aspecto estrictamente musical la opera no pudo andar mejor gracias a la brillante y nada rutinaria dirección del Mtro. Marcello Viotti quien hizo una lectura admirable de la partitura extrayendo de la orquesta del teatro neoyorquino melodías de un refinadísimo lirismo y un supremo buen gusto.

Daniel LARA. - OPERAYRE




2002 - *Festspiele Magazin, Lo mejor del año 2002
Ramón Vargas, primer lugar entre los tenores a nivel mundial

"Él (Vargas) es el que más me ha impresionado de todos los tenores jóvenes",
Jürgen Kesting (considerado como el crítico de ópera más prestigioso de Alemania)

* Esta prestigiosa revista, especializada en la calificación de los principales artistas en el ámbito musical y teatral, ha otorgado el primer lugar en la lista internacional de tenores a Ramón Vargas, en cada uno de los últimos cuatro años.




2001 - Rigoletto en La Scala de Milán
Paolo Isotta, Il Corriere della Sera, Italia

" Ramón Vargas está hecho para el papel del Duque: unidad y luminosidad del timbre, perfección en la respiración, precisión del fraseo son sus principales bazas. Al contar con un elemento como él, se vuelve obligatorio el ejecutar, como lo pide el maestro Muti, la cabaletta después de "Parmi veder le lagrime", una proeza."




2001 - Rigoletto
Carla Moreni, Il Sole, Italia

"Pero, el mejor de la terna [Rigoletto-Gilda-Duque, en La Scala] fue el tenor Ramón Vargas: un Duque elegante, incluso en su cinismo, turbado por el amor, incluso en su habitual goce libertino; cuidadoso en el fraseo, en las sutilezas de las palabras; en los ondeos de una modulación, en el esmalte devuelto a páginas desgastadas como "Questa o quella" o "La donna è mobile"




2000 - "Olvídense de los tres tenores: Ramón Vargas ya ha tomado con éxito su relevo"
Jochen Breiholz, Die Welt

" Hay tierra a la vista para los fanáticos de los tenores. El rey ha muerto, ¡Viva el Rey! Los tres caballeros de frac podrán dar una última vuelta por los estadios del mundo y retirarse tranquilamente: Ya tienen sucesores al trono, y el más interesante de ellos es Ramón Vargas."
" Por más que se le busque una falla al Werther de Vargas, no se le encuentra un solo punto debil. Su voz muestra la misma seguridad en el registro grave como en el resplandeciente agudo."
" Ramón Vargas elabora sus personajes desde la música. Él ES; cada uno de sus gestos, de sus movimientos, denota su plena consonancia con ella. En su actuación, no hay "huecos" ni resquebrajamientos; nada resulta postizo o añadido; todo está perfectamente trazado de principio a fin. La espontaneidad es su secreto."




2000 - Ramon Vargas
Alfred Werosta, Festspiele Magazin, Austria

"Para muchos especialistas, Ramón Vargas es el mejor tenor del mundo en la actualidad. Por lo pronto, si yo tuviera que elegir a tres nuevos tenores, empezaría por él."




2000 - Rigoletto en la Ópera de Chicago
John von Rhein, Chicago Tribune, USA

"El tenor mexicano Ramón Vargas realizó un maravillosamente impactante debut [en la ópera de Chicago] con un Duque a la vez encantador e insensible. Su timbre suave, su elegante fraseo legato y su extensión vocal excepcional que se abre sobre un agudo de clarín, le fueron particularmente útiles en uno de los papeles más demandantes escritos por Verdi para un tenor."




2000 - Eugene Oneguin
Stephen Hastings, Opera News, USA

"Como Lensky, el tenor Ramón Vargas ofreció una vocalidad no forzada, de gran refinamiento: Equilibrado en el legato, con pianísimos delicadamente flotados (aunque sin ostentación). Supo también percibir todo el peso de la tristeza en este su primer papel del repertorio ruso."




2000 - Eugene Oneguin
Michelangelo Zurletti, La Repubblica, Italia

"Ramón Vargas es un excelente Lensky. Hermoso, lo mismo por su voz que por sus intenciones."




Diciembre 1999 - Lucia di Lammermoor en el MET
Louise T. Guinther, Opera News, USA

"La Lucia di Lammermoor de la pasada temporada del MET dio lugar a un fenómeno poco usual: En una de las óperas más centradas en la figura de la diva, el tenor fue quien se coronó con los laureles, electrizando a un teatro lleno con la profunda emoción de su apasionada escena final. La tensión sublime de su melancólico "Tu che a Dio...", impregnado de una inefable desesperación, pareció detener el curso del tiempo. El artista que logró semejante hazaña no es ninguno de los grandes nombres de la ópera consentidos de los media, sino uno de sus secretos mejor guardados: Ramón Vargas."




Noviembre 1999 - Acerca de su CD "L'Amour, l'Amour"
Stéphane Bouteloup, Le Monde de la Musique, (Francia)

"Ahora que Alfredo Kraus acaba de fallecer, nos consuela escuchar que alguien está aprovechando su lección de integridad musical y estilística."




Octubre 1999 - Acerca de su grabación de Werther de Massenet
Georges Gad, Le Monde de la Musique (Francia)

"En el papel titular, es el triunfo del tenor Ramón Vargas. [...] Su sentido del fraseo y de los matices, su pulida dicción, son admirables. En conjunto, evoca las cualidades del gran Alfredo Kraus. ¿Qué más se puede pedir?




Septiembre 1999 - L'Elisir D'Amore
Stefan Musil, Die Presse, Viena

"Pensamos que nos esperaba una velada operística común cuando, el sábado, se levantó por 126ª vez el telón. Pero, pronto apareció el fenomenal Ramón Vargas en el papel de Nemorino [...] Vargas, encantadoramente cómico, recibió entusiastas ovaciones tras cantar "Una furtiva lagrima" que desde hace tiempo no escuchábamos cantar de forma tan maravillosa, brillante y distinguida."




Agosto 1999 - Les Contes d'Hoffmann, de Offenbach, en la Grand Opera de Houston
William Albright, Opera New (USA)

[...] Junto a ellos, destacó el soberano Ramón Vargas que desató el entusiasmo como tenor belcantista de gran categoría y que, en este papel, no tiene rival entre sus colegas."




Agosto 1999 - Les Contes d'Hoffmann, de Offenbach, en la Grand Opera de Houston
Charles Ward, Houston Chronicle

"La sutil belleza de su voz era muy excitante, pero le añadió a esto un nivel de intensidad, emoción, y estilos declamatorios que le pernitieron crear un personaje totalmente desarrollado."




Diciembre 1998 - Werther de Massenet, en la Ópera de Los Angeles
Jacques Fournier, Opéra International, Francia

"El reparto fue dominado por Ramón Vargas quien, a priori, no parecía predestinado a personificar el héroe de Goethe y, por ello, convence aún más por su fisonomía escénica y su elegancia vocal. Ni siquiera cede a la tentación de hacer alarde de bravura en "Pourquoi me réveiller"; canta su papel con un fervor constante, controlado por su disciplina estilística y magnificado por su timbre cálido."




Diciembre 1998 - Werther de Massenet, en la Ópera de Los Angeles
David Mermelstein, Opera News, New York

" El tenor mexicano, con su timbre de miel, interpretó el héroe romántico con pasión, convicción e inocencia refrescante; sus agudos emitidos sin forzar y proyectados con amplitud."




Noviembre 1998 - Lucia de Lammermoor, Ópera estatal de Viena
Wilhelm Sinkovicz, Die Presse, Viena, Austria

“¡Finalmente un Edgardo!
“Ramón Vargas cantó el Edgardo de Lucia di Lammermoor de Donizetti, por primera vez en la Ópera Estatal de Viena, y demostró con ello su estatura: Él es el hombre-guía, el que encabeza la nueva generación de tenores.
“[...] es el portador de la esperanza para el futuro del Belcanto. [...] Vargas ofrece no sólo los ataques y la presencia que se esperan de un “tenor-expresivo”, sino que puede producir con su voz frases en piano, y seguir una línea vocal ágil y flexible como sólo los raros grandes estilistas saben hacerlo.”




Diciembre 1997 - “ Un canalla que nos revuelve la sangre”
Rodney Milnes, The Times, Londres (Inglaterra)

“Ramón Vargas es el mejor Duque de Mantua que hayamos escuchado en Covent Garden desde hace muchos años. Su timbre es hermoso, suave como la miel; su fraseo, elegante y sensual, e interpreta a ese temible canalla con una especie de encanto pueril que, por fin, nos permite entender por qué todas las chicas caen a sus pies.”




Noviembre de 1997 - Reseña de la grabación en CD de la ópera Goyescas, de Granados,
Lionel Salter, Gramophone, Inglaterra

“Ramón Vargas se muestra igual de inteligente y excelente como lo habíamos podido apreciar en sus anteriores grabaciones de óperas italianas. Éste sí es realmente un tenor admirable que debemos atesorar.”




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