(...) los Wesendonk Lieder , que Wagner escribió mediada la década de los cincuenta de la centuria decimonónica, al hilo de su peculiar relación con Mathilde Wesendonck, y que en la fenomenal interpretación de Gabriele Maria Ronge sonaron a gloria.
Realmente, la esplendidez vocal de esta cantante, pletórica de facultades, con una capacidad expresiva admirable y una adecuación ideal de su voz al repertorio germánico, cautivó al público que llenaba prácticamente el teatro. Y es que además de todo ello, la cantante alemana estuvo muy bien acompañada por la batuta de Gloria Isabel Ramos y contó con el sonido compacto y matizado de la orquesta como suave telón de fondo al lirismo de las melodías wagnerianas.(...)