La soprano Svetla Kastreva es ya conocida por el público en esta plaza, y es que nos ha deparado muy buenos momentos a lo largo de estos últimos años, con la interpretación de Lucia, Mimi, y Traviata, esta última el pasado año. Su fortaleza vocal, junto a su inteligencia interpretativa, son armas que domina a la perfección, y así lo demostró una vez más, esta vez como Gilda, ofreciéndonos momentos musicales de gran belleza.
“(…) frágil e inocente Gilda que la soprano búlgara Svetla Krasteva interpretó con intencionalidad e indudable gusto musical. Más allá del ‘Caro Nome’, resuelto con eficacia, los momentos más sobresalientes de su prestación discurrieron a partir del segundo acto, cuando el personaje adquiere mayor madurez y hondura dramática.”
Completando el censo de óperas mozartianas iniciado en enero, estas dos sesiones de brani scelti (obras selectas) aunaron interés musical alto y talento interpretativo a un nivel realmente alto.
Amplia ocasión de lucirse tuvieron en ambas veladas, los intérpretes vocales. Svetla Krasteva fue una excepcional Pamina gracias a una voz cálida y expresiva.
Entre el elenco destacaron el esfuerzo y los resultados de Svetla Krasteva como Violetta Valery. Ha sido una de sus mejores actuaciones en Asturias.
Krasteva es una gran profesional y siempre una garantía en cuaquier cometido. Salvó este rol imposible con seguridad y destreza, con bravura y acierto en el primer acto y esplendor en el final. Su vocalidad limpia y su canto refinafo acabó convenciendo y ganándose el entusiasmo del público.
Una versión actualizada de “La Traviata”, emociono al público del Jovellanos, con las voces deslumbrantes de Svetla Krasteva y Ricardo Bernal.
El tránsito de la frivolidad hacia la lírica dramática, que ya se atisba en el final del primer acto, confirmó la excelencia de Svetla Krasteva en todas sus tesituras.
Svetla Krasteva fue una Violeta de sobrados recursos vocales y grandes medios expresivos. Su timbre cálido, propenso al dramatismo del personaje y buenas dotes escénicas consiguieron emocionar en más de un momento.
...E igualmente a una extraordinaria Svetla Krasteva, doblemente (canto y gestos) inconmensurable tambien en su papel de Micaela, y que se llevó la mayor ovación en solitario de la noche en el segundo acto...
La soprano búlgara Svetla Krasteva en el papel de Liú, fue un verdadero prodigio, voz clara, limpia, luminosa con bellísimos pianos, imprimió gran dulzura y dramatismo a su bello rol.
“La soprano búlgara Svetla Krasteva resultó una espléndida Lucía. Poseedora de una voz potente, con un registro muy extenso y parejo en toda la tesitura, encarnó al personaje haciendo gala de alta solvencia profesional. El último sobreagudo de la famosa escena de la locura – que puede traer por tierra a cualquier soprano – resonó impresionante “
“Fue una Violetta verdaderamente admirable. La brillante y completa encarnación de la desdichada cortesana protagonizada por la búlgara Svetla Krasteva; ligera en los agudos, dramática en sus momentos últimos; siempre buena actriz y curtida cantante
“La búlgara Svetra Krasteva, tal como me sospechaba y apunté en la anterior reseña, es hoy una heroína donizettiana de ensueño. Y lo de heroína lo digo también por el mérito de dar todo y entregarse a fondo sin la más mínima reserva cantando al aire libre, con el relente de la noche, hasta terminar encarnando una Lucía ideal, realmente sensacional. Lo que este comentarista daría por escucharla sin amplificación en un teatro cerrado. Por su voz hermosísima, ágil pero llena y con cuerpo, por sus valientes y nunca dubitativas escaladas al sobreagudo, sus filados, su amplitud fiato, su manera de frasear, de decir y de solventar las temibles dificultades que ofrece Donizetti (y la tradición) en esta partitura, se convirtió por méritos propios en la gran triunfadora de la noche.
Al terminar la célebre escena de la locura el público se levantó como un resorte de sus asientos para tributarle una ovación de gala. Y veinticuatro horas antes había cantado en el mismo escenario el papel de Rossina ... ”
“La valoración crítica de un ciclo como éste contiene tantas variables como la misma multiplicidad cualitativa de sus elementos. Porque hemos de movernos entre el canto impresionante y sublime, propio de un teatro grande, de la búlgara Svetla Krasteva (¿recuerdan la deslumbrante Violetta de hace dos años?), y unas voces a muchísimas leguas de distancia… Expresión, fiato, audaces agudos atacados directamente, homogeneidad de registro, perfección en trinos y coloraturas, elegancia o belleza… “