Los demás solistas junto a un buen acompañamiento orquestal - delicioso obligatto de violín – bajo la batuta clara , concisa e inteligente de Enrique Patrón, ayudaron a realzar la puesta en escena cargada de simbolismo.
La dirección musical estuvo a cargo de Enrique Patrón de Rueda, con unas indicaciones precisas, claras, con los movimientos necesarios y los gestos eficaces hacia cantantes y orquesta.