. . . las cotas ejecutoras e interpretativas mas altas se dieron en el concierto para violin, piano y orquesta de cuerda de un Felix Mendelssohn catorceañero. No ya buena, sino excelente de todo punto fue la prestación en los cometidos solistas del dúo Felix Ayo-Emma Jimenez. . .
Soberbio recital el de ayer en la Filarmónica. Soberbio y admirable en grado superlativo. Felix Ayo y Emma Jiménez forman un inmenso dúo artistico. No sabemos si subrayar más la justez interpretativa de la música en si misma o la perfección ejecutiva. Ambos supieron fundir en un perfecto hacer musical, técnica, dicción, fraseo, expresión, color, sonoridad, dinámica y métrica de qualidades que escapan a la descripción por las altas excelencias que convergieron. . . Las vibrantes y prolongadas ovaciones que recibieron del público (que llenó la sala) dejaron constancia de la general complacencia. Un gran recital, sin duda alguna.
El violinista Felix Ayo y la pianista Emma Jimenez forman un dúo absolutamente ejemplar. . . A través de un programa bellíssimo – sonatas de Mozart, Brahms y Strauss – el dúo Ayo-Jimenez demostró un entendimiento exacto de cada autor y un no menos exacto saber qué es y cómo se hace la música de cámara, de qué modo pueden ordenarse las pasiones, equilibrarse las fuerzas desiguales y antagónicas de un violin y un piano hasta lograr algo bién difícil: actuar cada uno como solista y, a la vez como acompañante del otro. . .
El concierto del martes, que contó con una gran asistencia, es una demostración sumada a las precedentes. De ahí el triunfo grande, las interminables ovaciones y los “encores” insistentemente solicitados.