Edgard Mauger de la Brannniere. Especial para "La Nueva Provincia" Asociación Cultural de Bahía Blanca.
Ponderar la calidad artística de un ejecutante como Félix Ayo, músico conocido de larga data, no sería sino caer en una lastimosa redundancia. Su trayectoria en el renombrado grupo I Musici es amplia y suficiente carta de crédito.
Los demás miembros del Trío Ayo supieron colocarse a la altura del maestro, en la noche del último viernes, en el Teatro Municipal, para una velada que significó el cierre del ciclo 2007 del Mozarteum en nuestra ciudad.
Ambos impresionaron por su parejo y claro nivel, tanto en lo referente al destacado cellista Ricardo Sciammarella como a la eximia pianista Eva Pereda.
La música transcurre en un espacio multidimensional dentro del cual los músicos recurren para expresarse a los muchos medios de que disponen como ser el "tempo", los ataques, las intensidades, es decir todo el arsenal musical válido para llevar su cometido a buen fin. Pues bien, el Trío Ayo acreditó sus múltiples méritos en ese sentido a través de un manejo absoluto y oportuno, sutil y dinámico, de los distintos parámetros señalados.
Del Divertimento en Si bemol mayor Kv.254 , de W.A.Mozart, los tres artistas supieron extraer el mayor provecho posible logrando una versión que favoreció esta obra de juventud del compositor salzburgués en la que los roles principales están asignados al piano y al violín ya que la parte de cello queda circunscripta a sostener la región grave del tejido sonoro.
Con el Trío N°1 en Re menor Op.49 , de Félix Mendelssohn el conjunto pudo explayarse más ampliamente por ese romanticismo incipiente que halló en el músico alemán una de sus grandes figuras de la historia de la música.
Ahí sí, el violonchelista Sciammarella hizo valer su presencia iniciando con la voz severa de su instrumento el primer y expresivo tema, buen ejemplo del largo aliento mendelssohniano, mientras el piano, un poco más adelante, lo toma nuevamente con un impulso que anticipa a Liszt, demostrando cómodamente la pianista Eva Pereda sus sobradas condiciones expresivas.
El conjunto continuó con el Andante, un apacible movimiento a la manera de las Romanzas sin palabras y luego, el Scherzo nos introdujo en una especie de ronda fantástica en la que por momentos, el piano parece sugerir una flauta, un triángulo o los timbales.
Tras el intervalo, el ensamble atacó el Trío N°2 en Do mayor, opus 87 , de Brahms, reafirmando el equilibrio sonoro y las cualidades que hacen de él un destacado conjunto de cámara. Los cuatro movimientos de la obra, genuina expresión del genio brahmsiano, permitieron al excelente grupo lucirse individualmente
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Agradeciendo los decididos aplausos de los concurrentes, el Trío Ayo agregó a modo de bis, el brillante Presto de un Cuarteto de Haydn, clausurando así este excelente Ciclo 2007 del Mozarteum Argentino y dejándonos con la renovada expectativa de los conciertos del año próximo.