JOSU DE SOLAUN 2019

Josu de Solaun, pianista. El intérprete valenciano clausura el ciclo ‘Piano con sabor’ tocando obras de Brahms, Schumann y del autor granadino José García Román

IDEAL DE GRANADA. JOSÉ ANTONIO MUÑOZ Domingo, 26 mayo 2019

Josu de Solaun (Valencia, 1981) es uno de los pianistas más en boga en Europa. Tras vivir una larga temporada en Estados Unidos -tiene la doble nacionalidad- y ganar concursos como el Enescu y el Iturbi, se ha consolidado como un intérprete tan versátil como concienzudo, guiado por ese espíritu que a veces se echa de menos en intérpretes “robóticos”, perfectos en la técnica pero faltos de alma. Esta mañana, a las 12.00 horas, cierra en el Auditorio Manuel de Falla el ciclo ‘Piano con sabor’, interpretando obras de Schumann, Brahms y el compositor granadino José García Román.

-Vuelve a Granada tras grabar aquí el año pasado.

-Así es. En otoño grabé un disco en el Centro Cultural Manuel de Falla con el sello granadino IBS Classical, y el recital que ofrezco hoy lo hago en agradecimiento por la oportunidad que se nos brindó para grabar en una sala que, por lo demás tiene una acústica extraordinaria. El disco saldrá en breve, y ya tenemos entre manos otro proyecto para volver muy pronto. Francisco Moya y Gloria Medina, los responsables del sello, son muy especiales. Saben tratar al artista, hacerle sentir como en casa, así que siempre es un placer volver aquí.

-Tras la integral de las obras de Enescu para Naxos, ¿cómo se planteó este trabajo?

-Con mucha ilusión. Tanto Schumann como Brahms son compositores insoslayables cuando de obra para piano se trata. Y grabarlos con esta profesionalidad detrás es siempre una garantía. Estoy deseando que el público y la crítica tengan el resultado, y recibir opiniones.

-Incluye una parte de la obra del granadino José garcía Román en el recital. ¿Cómo le descubrió?

-Me interesó mucho su creación “Ecos de Iberia”, escrita entre 2009 y 2017. Es una obra que homenajea a la ‘Iberia’ de Albéniz, y a la vez, dentro del concepto de eco, ese recuerdo vago, difuso, esa impresión o evocación, recuerda lugares de la Península Ibérica que el autor considera emblemáticos, bien por su carácter histórico o por algún recuerdo relacionado con su propia biografía. Son doce piezas aún no estrenadas, y son absolutamente geniales, de lo mejor que se ha escrito para piano en las últimas décadas. Es más, una de ellas, ‘Ecos de Valdemosa’ me la ha dedicado el maestro, lo que me parece un gran honor. Durante las próximas temporadas, iré estrenando todas las piezas en recitales, y pienso que en el verano u otoño de 2021 las grabaremos aquí, en Granada.

El secreto

-¿Qué le gusta de las piezas cortas de Brahms?

-El último Brahms es muy interesante. Parto de la idea de que los compositores y su obra no se pueden abordar como un todo. Algunos, como es su caso, tienen una personalidad completamente diferente dependiendo de las épocas. Y el último Brahms, como decía, tiene un estilo muy especial. Conjuga una apariencia en la forma y la presentación de la pieza con el propio sonido final. Así, los ‘Intermezzo’, que a priori pueden parecer piezas ligeras, que arrancan con un corte romántico, dentro esconden un canon estricto de escuela. Así, se pueden leer como piezas románticas de carácter, más livianas, pero a la vez tienen reglas contrapuntísticas muy fijadas y austeras. Me gusta esa doble vertiente, esa estética del secreto de la que participa Brahms y que es tan propia de la Viena de finales del XIX.

-¿Tiene algún reto pendiente?

-Muchos, pero no dependen de mí. Trato de trabajar duro, perfeccionándome, estando dispuesto a que me escuchen, dando voz a compositores no muy oídos… Ser honrado con mi arte, al fin y al cabo.

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