PLÁCIDO DOMINGO: UN CANTANTE EXCEPCIONAL EN LA REAL MAESTRANZA

Plácido Domingo – La Maestranza

Plácido Domingo: un cantante excepcional en la Real Maestranza
Plácido Domingo derrochó conocimiento, sensibilidad, sentido de la melodía y la potencia necesaria este sábado para clausurar el ciclo de conciertos Noches de la Maestranza, con un público entregado y que lo despidió aplaudiendo en pie rozando la medianoche.

Una gala lírica que el cantante dividió en dos bloques bien diferenciados: el primero dedicado a la ópera, con varias paradas en Giuseppe Verdi —uno de sus compositores predilectos—, y un segundo centrado en el repertorio español, en el que, ya calentada su voz excepcional, se vino arriba para dejar brillantes interpretaciones de zarzuelas, pasodobles y canciones populares, bien arropado por la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS), dirigida en esta ocasión por Eugene Kohn.

Plácido Domingo es una leyenda de la ópera en España y un cantante reconocido en todo el mundo y el público sevillano respondió a la cita con Plácido Domingo, registrando la plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla tres cuartos de entrada, en un recital en el que compartió protagonismo con dos estupendos cantantes: el tenor Jorge de León y la soprano María José Siri, que alternaron con el cabeza de cartel algunas arias e interpretaron con él algunos dúos. Entre sus mejores momentos los dúos que compartió con Jorge de León (‘Invano Alvaro’) y, sobre todo, con María José Siri, con una muy aplaudida ‘Mira, di acerbe lagrime’, de ‘Il Trovatore’.

La primera parte del recital estuvo centrada en la ópera, con paradas en arias poco conocidas de títulos como ‘Andrea Chenier’ y ‘La forza del destino‘, donde el cantante fue buscando y encontrando poco a poco un registro en el que desde el principio mostró un profundo conocimiento de sus facultades, sacando todo el partido de su instrumento y sabiendo alternar potencia y sensibilidad con un envidiable sentido de la melodía.

La Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, al gran nivel que tiene acostumbrado a sus abonados en los últimos años, atemperó los colores oscuros de la mayoría de estos pasajes operísticos con vibrantes y luminosas interpretaciones de oberturas de títulos tan conocidos como ‘Carmen’ y ‘Las bodas de Fígaro’, sobre la que tendrán que volver este año desde el foso dentro de la temporada lírica del Teatro de la Maestranza.

Tras el intermedio y con un Placido Domingo que cada vez se sentía más a gusto sobre el escenario, el recital discurrió por el repertorio español, al que sirvió como pórtico una colorista interpretación de la ROSS de una danza española de ‘La vida breve’, de Manuel de Falla.

Fue en los pasajes de zarzuela, con la que siempre se ha identificado, donde logró algunos de los mejores momentos de la noche, tanto en solitario, cuando acometió ‘Luché la fe por el triunfo’, de ‘Luisa Fernanda’, como junto a María José Siri, con un ‘Me llamabas, Rafaelillo’, de ‘El gato montés’ que no podría haber encontrado mejor escenario que la propia plaza de toros de la Real Maestranza donde discurre el libreto de este título que compuso Manuel Penella.

A partir de ahí, el recital continuó en línea ascendente, con el público aplaudiendo cada intervención de Plácido Domingo, ya rendido al repertorio popular de canciones como ‘La morena de mi copla’. Como curiosidad, dejó una sentida interpretación de ‘Clavel sevillano’, de Agustín Lara, aunque fue otra composición suya y un talismán para este cantante, la conocidísima ‘Granada’, la que eligió Plácido Domingo para cerrar el recital con todo el público aplaudiendo y en pie. Una prueba más de que en la octava década de su vida este cantante sigue teniendo facultades y conocimiento para seguir en unos escenarios de los que parece no querer despedirse nunca.

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